Sí, se pueden hacer burbujas solo con agua y jabón: el agua pura tiene demasiada tensión superficial para formar una película, pero basta una pequeña cantidad de tensoactivo (el jabón) para romper esa tensión y permitir que se estire en una lámina delgada sin romperse al instante.
El problema es la duración. Una película de jabón hecha solo con agua y jabón es, en esencia, agua atrapada entre dos capas de moléculas de jabón: en cuanto esa agua se evapora, la burbuja revienta, normalmente en cuestión de segundos y casi nunca alcanza tamaños grandes. Es la receta que usan la mayoría de los productos comerciales baratos, y por eso rinden tan poco al aire libre o con algo de viento.
Para que dure minutos u horas y crezca de verdad hace falta añadir un polímero como goma guar o J-Lube, que da elasticidad a la película y frena la evaporación. Si quieres ver la diferencia numérica entre una mezcla básica y una con polímero, puedes probarlo tú mismo en el simulador de KUANTIKA.