No es una buena idea: la maicena no se disuelve en agua fría, solo se dispersa en partículas sólidas que, tarde o temprano, se van al fondo del recipiente. Para que espese de verdad haría falta cocinarla (como al preparar un atole), y aun hidratada en caliente no forma las cadenas largas y flexibles que necesita una película de jabón para estirarse sin romperse.
La diferencia está en qué tipo de molécula es cada cosa. Los espesantes que sí funcionan —goma guar, HEC o J-Lube (PEO)— son polímeros de cadena larga que se hidratan en agua fría o tibia y quedan disueltos de verdad, dando elasticidad a la mezcla. La maicena es almidón: partículas en suspensión, no una solución de polímero, así que no aporta ese comportamiento elástico ni evita que la tensión superficial rompa la burbuja al estirarse.
En la práctica, además de no espesar bien, la maicena puede dejar residuo turbio y obstruir varitas o mopas. Si quieres probar distintas proporciones antes de gastar ingredientes, el simulador de KUANTIKA te deja simular con guar, HEC o J-Lube y ver la nota estimada antes de mezclar nada.