Sí, pero solo un poco: el azúcar (o el jarabe de maíz) es higroscópico, es decir, atrae y retiene moléculas de agua. Eso frena la evaporación de la película, que es una de las causas por las que una burbuja se adelgaza y revienta sola en el aire. En ese sentido, el azúcar sí prolonga un poco la vida de la burbuja, igual que lo hace la glicerina, con la que suele compararse.
El problema es qué entendemos por "resistente". Si hablas de aguantar el paso del tiempo en el aire, el azúcar aporta algo. Pero si hablas de resistencia al toque —que la burbuja no reviente al tocarla con la mano o rebote contra la ropa—, el azúcar no hace prácticamente nada: esa propiedad depende de la viscosidad extensional y la elasticidad de la película, algo que solo dan los polímeros de cadena larga como la goma guar o el J-Lube. El azúcar es una molécula pequeña; no forma la red elástica que sostiene la pared de jabón al deformarse.
Nuestra recomendación: úsalo como aditivo menor si no tienes otra cosa a mano, pero no lo trates como sustituto de un polímero. Si quieres ver el efecto real (o su ausencia) en tu propia mezcla, pruébalo en el simulador de KUANTIKA, que separa el aporte del tensoactivo, el polímero y estos aditivos menores en la nota final.