Sí, puedes usar polvo de hornear (levadura química) en las burbujas, y de hecho algunos burbujólogos experimentados lo recomiendan en dosis pequeñas. A diferencia del bicarbonato de sodio puro, el polvo de hornear ya trae mezclados un ácido seco (como el fosfato monocálcico o el cremor tártaro) junto al bicarbonato, así que al disolverse en agua libera CO₂ y forma ácido carbónico. Eso hace bajar levemente el pH de la mezcla, que suele ser muy alcalina por el tensoactivo del jabón — y un pH más neutro favorece películas más elásticas y duraderas.
La dosis típica reportada por la comunidad (Soap Bubble Wiki) es de aproximadamente 1 cucharada de polvo de hornear por cada 1.4 litros de agua destilada. Es normal que la mayor parte se asiente como sedimento en el fondo, ya que trae almidón de maíz insoluble; eso no daña la mezcla, simplemente no lo agites de más antes de sacar el líquido. Conviene dejarlo reposar unos 15 minutos antes de usarlo, aunque funciona igual desde el primer momento.
Ojo: esto es un ajuste fino, no un ingrediente que sustituya al polímero (goma guar, HEC o J-Lube) que le da elasticidad real a la burbuja. Si quieres comprobar el efecto exacto en tu propia fórmula y objetivo (gigantes, estables o resistentes), pruébalo y valídalo con el simulador de KUANTIKA.