Para burbujas de jabón, la cantidad ideal ronda 40 a 70 ml de lavavajillas por litro de agua (más o menos una parte de jabón por cada 15-20 partes de agua). El rango existe porque cada marca concentra el tensoactivo de forma distinta: un Dawn o Fairy sin diluir rinde más que un lavavajillas genérico, así que necesitas menos mililitros del primero para lograr la misma reducción de tensión superficial.
Por debajo de unos 40 ml/L la mezcla suele quedar "hambrienta" de jabón: no hay suficiente tensoactivo para sostener la película, y por más polímero o pH que ajustes, la burbuja no mejora — el jabón es la puerta de entrada, no un ingrediente más a sumar. Pasado los 70-80 ml/L ya no ganas elasticidad: solo generas más espuma y desperdicias producto. Para burbujas gigantes conviene acercarse al extremo alto del rango (60-70 ml/L); para pompas pequeñas y rápidas, con 40-50 ml/L basta.
Como cada marca de lavavajillas se comporta distinto, la forma más confiable de afinar tu dosis exacta es probarla en el simulador de KUANTIKA, que calcula la nota de tu mezcla según el jabón, el polímero y la humedad de tu día.