Tu mezcla hace tanta espuma porque el aire queda atrapado en miles de burbujitas diminutas en vez de formar una película de jabón continua, y eso pasa sobre todo por dos motivos: agitaste o revolviste la mezcla con demasiada fuerza, o hay más tensoactivo del que el resto de la fórmula puede sostener en forma de lámina estable. El jabón reduce la tensión superficial del agua, y cuanta más turbulencia o aire metas al mezclar, más fácil es crear espuma en vez de líquido limpio.
El segundo factor es de proporción: si el tensoactivo va muy concentrado pero falta polímero (goma guar, HEC o J-Lube), la mezcla no tiene la viscosidad extensional para estirarse en una lámina lisa, y el exceso de jabón libre se convierte en espuma superficial. Por eso una mezcla "profesional" bien calibrada rinde más burbuja y menos espuma que un lavavajillas puro y concentrado.
La solución práctica: deja reposar la mezcla sin tapar un par de horas (la espuma se asienta sola), revuélvela con movimientos suaves y circulares en vez de batirla, y si el problema persiste, sube ligeramente el polímero o diluye un poco el jabón. Puedes probar distintas proporciones sin desperdiciar ingredientes en el simulador de KUANTIKA, que te muestra en tiempo real cómo cambia el resultado antes de mezclar en la vida real.