La mezcla se pega cuando el humectante —glicerina o jarabe de maíz— está en exceso respecto al agua, o cuando el tensoactivo (el jabón) se usó muy concentrado sin diluir bien. Estos ingredientes retienen humedad a propósito, para que la película de la burbuja no se seque y dure más; pero pasado cierto punto esa misma propiedad se nota al tacto como una textura viscosa que no se despega fácil de manos, ropa o varita.
No es un defecto del jabón en sí: el jabón por sí solo casi no pega, es la combinación con un humectante mal dosificado la que da esa sensación. Una mezcla bien calculada usa glicerina en proporciones bajas (típicamente 1-5% del volumen total) —lo justo para retardar la evaporación sin dejar rastro pegajoso. Si notas que se pega mucho, el ajuste más simple es diluir con más agua y reducir la parte de glicerina o jarabe antes de añadir más polímero espesante, que resuelve otro problema distinto (la elasticidad, no la pegajosidad).
Puedes probar distintas proporciones y ver el resultado antes de mezclar en el simulador de KUANTIKA, que calcula el balance entre dilución, humectante y tensoactivo para tu objetivo.