Es tentador pensar que más jabón = mejores burbujas, pero es al revés para las gigantes. Una mezcla muy jabonosa forma una película gruesa y pesada que se cae y revienta antes. Las fórmulas de burbujas gigantes suelen ser diluidas: mucha agua y una cantidad modesta de jabón.
El punto justo
La dilución correcta deja una película fina, ligera y estable, sobre la que el polímero puede hacer su trabajo. Demasiada agua, en cambio, y no habrá suficiente tensoactivo para sostener la burbuja.
El agua también importa: el agua muy dura (con mucha cal) interfiere, y por eso algunas recetas añaden un quelante o usan agua destilada. En el motor de KUANTIKA la dilución es una de las cuatro variables que se puntúan en cada fórmula.