Las burbujas se juntan porque, al tocarse, queda una capa de aire atrapada entre sus dos películas de jabón; si esa capa se adelgaza lo suficiente, fuerzas de atracción a escala molecular (Van der Waals) abren un puente líquido diminuto entre ambas superficies, y desde ahí la tensión superficial tira del borde de ese puente hacia afuera a gran velocidad, fundiendo las dos películas en una sola pared compartida. Esto es lo que los físicos llaman coalescencia.
Que dos burbujas se junten en vez de rebotar y separarse depende de cuánta carga tenga la película para resistir el drenaje de esa capa de aire: una mezcla con buen tensoactivo y suficiente polímero retiene más líquido en la pared, frena el adelgazamiento y a veces logra que las burbujas reboten sin fundirse en lugar de coalescer al primer contacto. Por eso la misma física explica dos fenómenos opuestos: burbujas "pegajosas" que se funden apenas se tocan, y burbujas elásticas que rebotan una y otra vez antes de unirse.
Después de fundirse, la pared compartida sigue drenando líquido con el tiempo hasta que se rompe, dejando una sola burbuja más grande (o reventando ambas si la pared queda demasiado fina). Si quieres ver cómo cambia este comportamiento al ajustar tensoactivo y polímero, pruébalo en el simulador de KUANTIKA.