Qué pasa en el instante del contacto
Cuando dos burbujas se tocan, el aire entre ellas queda atrapado en una película delgada —la misma estructura de doble capa de tensioactivo que sostiene el resto de la burbuja—. Esa película intermedia no desaparece al instante: primero se adelgaza, drenada por la gravedad y por la succión capilar hacia los bordes (los "meniscos" donde se unen tres películas). Mientras es lo bastante gruesa, actúa como una pared elástica y las dos burbujas simplemente se quedan pegadas, formando una burbuja doble con una pared plana en el medio.
La coalescencia ocurre cuando esa pared se adelgaza hasta un espesor crítico —del orden de decenas de nanómetros— donde las fuerzas de Van der Waals y pequeñas perturbaciones (inestabilidades tipo Taylor) rompen la película. En ese momento el aire de ambas burbujas se comunica y, por la presión de Laplace, tiende a formar una sola burbuja más grande con menor curvatura total. Si la película es muy resistente (jabón bien concentrado, buena viscoelasticidad superficial), puede tardar segundos o incluso "rebotar" sin fusionarse; si es débil, la fusión —o el reventón de ambas— es casi instantánea.
Esto es justo lo que mide el motor científico de KUANTIKA: fórmulas con buena elasticidad de película tienden a resistir más tiempo antes de fusionarse o reventar cuando dos burbujas chocan, algo que puedes comprobar simulando distintas mezclas.