Toda burbuja de jabón encierra aire a una presión ligeramente mayor que la del ambiente, porque la película de jabón tiende a contraerse por su tensión interfacial, como una piel elástica en tensión. Ese exceso de presión se llama presión de Laplace, y para una burbuja de jabón —que tiene dos superficies, la interna y la externa, porque es una lámina delgada de agua con jabón por ambos lados— se calcula como ΔP = 4γ/r, donde γ es la tensión superficial y r el radio. (En una gota o burbuja de una sola interfaz el factor es 2, no 4; el doble de superficie de la burbuja de jabón es justo lo que duplica el término.)
Por qué la burbuja pequeña "gana" a la grande
Como el radio está en el denominador, cuanto más chica es la burbuja, mayor es su presión interna: una burbuja de 1 cm empuja mucho más fuerte que una de 20 cm con la misma mezcla. Esto se puede comprobar conectando dos burbujas de distinto tamaño con un tubito: en vez de igualarse, la pequeña se desinfla dentro de la grande, porque su presión mayor fuerza el aire a fluir hacia donde hay menos presión. Es contraintuitivo si uno piensa en globos de goma (donde a veces pasa al revés por la elasticidad del material), pero en una película de jabón el principio de Laplace manda.
Esta física no es un detalle académico: es la razón última de la coalescencia entre burbujas desiguales y de por qué las burbujas muy pequeñas se evaporan y encogen más rápido que las gigantes. También explica por qué buscar burbujas gigantes exige mezclas que reduzcan mucho la tensión superficial (bajar γ baja la presión interna a cualquier radio) y aumenten la viscoelasticidad para que la película aguante la deformación sin reventar. En el simulador de KUANTIKA este equilibrio entre tensión superficial y elasticidad de la película es parte del modelo que puntúa cada fórmula.