Sí, la temperatura afecta directamente a las burbujas de jabón porque controla la velocidad de evaporación de la película. Con calor, el agua se evapora más rápido, la película se adelgaza antes de tiempo y la burbuja revienta en segundos; con frío moderado, la evaporación se frena y la burbuja puede durar minutos.
El rango que más favorece a los burbujólogos es templado-frío: entre 7°C y 15°C, con humedad relativa alta (80% o más) y poco viento. Por encima de 24°C la vida útil cae notablemente, y cerca del punto de congelación las burbujas dejan de comportarse bien por otra razón: el agua empieza a solidificarse. Un estudio publicado en Physical Review Letters incluso midió que la superficie de una burbuja que se evapora puede quedar hasta 8°C más fría que el aire que la rodea, justo por el efecto de enfriamiento que produce esa evaporación.
La tensión superficial también baja con la temperatura, lo que debilita la película. Por eso, si vas a salir a hacer burbujas gigantes, revisa la humedad y la temperatura del día antes de mezclar, y ajusta la dilución con el simulador de KUANTIKA según esas condiciones.