Se hace soplando un golpe de aire corto y firme (tipo "puh" o "buh") directamente sobre la pared de una burbuja grande que ya se haya estabilizado en el aire o sobre un aro. El truco no es soplar suave y sostenido —eso solo la empuja o la revienta— sino un impulso breve que hunde localmente la película de jabón hacia el interior hasta que se pliega sobre sí misma y sella una segunda burbuja dentro de la primera.
Funciona mejor con burbujas de tamaño mediano-grande (del tamaño de un balón) hechas con formulaciones que tengan buena elasticidad superficial: la pared necesita poder estirarse y doblarse sin romperse en el instante del impacto de aire. Por eso mezclas con suficiente polímero y buena dilución de jabón dan más margen de error que una mezcla débil o recién hecha. También ayuda esperar a que la burbuja deje de temblar: si todavía oscila, revienta antes de aceptar el golpe de aire.
Un buen punto de partida es practicar con un aro rígido mediano: atrapas una burbuja del tamaño de un balón sobre el aro y practicas el soplido corto en ángulo (unos 30-45°) hasta sentir el punto justo de fuerza. Si tu mezcla no aguanta el truco, prueba subir un poco la elasticidad en el simulador de KUANTIKA antes de salir a practicar.