El EDTA (ácido etilendiaminotetraacético, casi siempre en su forma de sal sódica) es un agente quelante potente. Como el ácido cítrico, su función en burbujas es secuestrar los iones de calcio y magnesio del agua dura, pero lo hace de forma mucho más fuerte y estable en un rango amplio de pH.
Qué le aporta a la mezcla
El EDTA no toca directamente la película de burbuja: no baja la tensión superficial ni da elasticidad. Lo que hace es proteger al jabón. En agua dura, el tensioactivo aniónico reacciona con el calcio y precipita como jabón insoluble, restando tensioactivo activo y ensuciando la mezcla. El EDTA envuelve esos iones metálicos en un complejo estable, de modo que el jabón queda libre para trabajar. El resultado es una mezcla más consistente lote a lote, algo valioso cuando dependes del agua del grifo.
Su gran ventaja frente al ácido cítrico es la estabilidad: el complejo EDTA-metal aguanta bien y funciona en un rango de pH más amplio, así que basta muy poca cantidad. Su inconveniente es que es menos habitual en casa y algo menos "natural" que el cítrico.
Cuánto usar
- Rango orientativo: 0,1 a 0,5 g por litro. Es potente; con muy poco basta.
- Disuélvelo en el agua antes de añadir jabón y polímero, para que capture la cal primero.
- Con agua destilada es innecesario: no hay dureza que corregir.
Con qué combina y precauciones
Elige uno de los dos quelantes según lo que tengas a mano: EDTA (más fuerte) o ácido cítrico (más accesible). No hace falta combinarlos. El EDTA es compatible con guar, PEO/J-Lube y HEC. Precauciones: manipúlalo como cualquier químico de laboratorio (no lo inhales en polvo), y no lo pienses como ingrediente estructural. Al igual que el ácido cítrico, el EDTA es un seguro contra la cal, no un potenciador: la burbuja la sostienen el jabón, el polímero y una buena humedad.