Sí, y la NASA lo ha probado varias veces a bordo de la Estación Espacial Internacional (ISS). El astronauta Don Pettit se hizo conocido por su serie informal "Saturday Morning Science", donde en sus ratos libres experimentaba con agua, aire y jabón flotando en microgravedad. En 2012 inyectó una burbuja de aire dentro de otra burbuja mayor, algo casi imposible de sostener en la Tierra porque el film se rompería por su propio peso, pero que en órbita se mantiene estable mucho más tiempo.
La razón física es la misma que trabajamos en el simulador de KUANTIKA: en la Tierra, la gravedad tira del líquido hacia abajo dentro de la película delgada, adelgazando la parte superior hasta que revienta. Sin ese drenaje gravitacional, el agua se redistribuye por capilaridad y por la propia tensión interfacial, no por peso. Esto interesa también a la ciencia de materiales: los investigadores estudian espumas y films en microgravedad (vuelos parabólicos, la ISS) precisamente porque en la Tierra el drenaje gravitacional arruina el experimento antes de poder medir bien la física del tensoactivo.
¿Cambia qué mezcla conviene usar?
La ciencia de fondo (tensión superficial, elasticidad de la monocapa) es la misma; lo que cambia es la ausencia de drenaje por peso, no la química del jabón. En la Tierra seguimos dependiendo de la humedad relativa y del polímero correcto para que la burbuja no se seque ni reviente.