Cuando la luz choca contra una capa muy fina de material transparente —una mancha de aceite sobre agua, una capa antirreflejante en un lente, o la película de una burbuja— parte de la luz se refleja en la superficie de arriba y parte atraviesa la capa y se refleja en la superficie de abajo. Esos dos rayos de luz vuelven a juntarse y, según cuánto haya recorrido cada uno, se refuerzan (colores brillantes) o se cancelan (zonas oscuras). Este fenómeno se llama interferencia de película delgada y es el mismo, físicamente, ya sea aceite en un charco o la interfaz aire-agua de una pompa de jabón.
Qué cambia entre el aceite y el jabón
El color depende del grosor de la capa y del índice de refracción del material: por eso el aceite y el jabón, con espesores e índices distintos, muestran paletas algo diferentes bajo la misma luz. En una burbuja real la película además se adelgaza por arriba a medida que el agua drena por gravedad —algo que en KUANTIKA.IO nuestro motor de simulación relaciona con la elasticidad y la vida útil de la mezcla— y cuando llega a unos pocos nanómetros de grosor entra en la llamada "película negra": ahí la luz reflejada se cancela en todo el espectro visible y la zona se ve oscura justo antes de reventar.
Este marco general de interferencia también explica por qué el tipo de agua o los polímeros añadidos no cambian el principio óptico, solo cuánto tiempo la película se mantiene con el grosor adecuado para lucir esos colores antes de romperse.