Congelar una pompa es de los espectáculos más hipnóticos de la burbujería, pero solo se disfruta si el proceso es lento. Necesitas una solución con una proporción alta de glicerina (del orden del 20-30%, mucho más que en una mezcla normal de burbujas), una bandeja metálica plana enfriada 30 minutos en el congelador, una pipeta, un termómetro de cocina y un ambiente a −5 °C o menos (exterior o cámara fría).
Los pasos
- Lleva la bandeja metálica al frío y comprueba con el termómetro que su superficie está bien por debajo de 0 °C.
- Forma una pequeña semiesfera sobre la bandeja apretando con suavidad el bulbo de la pipeta cargada de solución: así usas aire frío y evitas el aliento.
- Observa sin tocar: al cabo de unos segundos (depende del frío) los cristales empiezan a crecer desde el borde inferior hacia la cúpula.
- Fotografía o graba cada 10 segundos para capturar las etapas.
- Cuando esté cristalizada del todo, rómpela con cuidado con un palillo: la cáscara de hielo mantiene la forma unos segundos.
Por qué crece desde los bordes
La pompa se enfría por la base, en contacto con la bandeja fría, así que la congelación nuclea abajo y el frente de cristales trepa hacia arriba. Los cristales avanzan sobre la película, que es agua con jabón y glicerina; a medida que el agua congela, va concentrando lo demás y dibuja esas plumas de hielo tan características. Es cristalización dirigida por un gradiente de temperatura. El estudio de Virginia Tech que citamos abajo (Ahmadi et al., 2019) observó además que algunos cristales se desprenden del frente y giran arrastrados por corrientes de la propia película —el llamado efecto «bola de nieve»— antes de que toda la cúpula cuaje.
El papel de la glicerina
Sin glicerina la pompa congela tan rápido que no se ve nada. La glicerina baja el punto de congelación y espesa la mezcla: con una dosis generosa la congelación se alarga lo bastante para admirarla en detalle. Aquí la glicerina sí es protagonista —a diferencia de las burbujas normales, donde su papel está sobrevalorado (ver el mito de la glicerina). También ayuda frente a la evaporación, que en aire frío y seco es rápida y mataría la pompa antes de congelar.
El error del aliento
No soples la pompa sobre la bandeja fría. Las turbulencias y el calor húmedo de tu aliento aceleran la evaporación y la pompa muere antes de congelar. Deposita la gota con pipeta y deja que el frío haga el trabajo. Trabajar a la humedad adecuada y sin corrientes también alarga la ventana para observar los cristales.
El error a evitar: no soples la pompa en la bandeja fría; el aliento la evapora antes de que el hielo la alcance.