La serpiente de espuma es de los artilugios que más éxito tienen en talleres familiares, y se construye en cinco minutos con material de reciclaje. En vez de una pompa grande, produces una cascada continua de burbujas pequeñas que salen encadenadas formando un tubo.
Para qué sirve y qué necesitas
Sirve para explorar cómo muchas burbujas pequeñas juntas crean espuma con formas sorprendentes. Materiales:
- Una botella de plástico con tapa.
- Un trozo de tela o esponja fina (una media vieja va genial).
- Una goma elástica.
- Mezcla básica en un cuenco.
Paso a paso
1. Corta con cuidado el fondo de la botella.
2. Coloca la tela sobre el extremo cortado y sujétala con la goma elástica bien tensa.
3. Moja la tela sumergiéndola brevemente en la mezcla.
4. Sopla por la boca de la botella (con el tapón abierto o quitado) con fuerza moderada.
5. Observa cómo por la tela emergen pequeñas burbujas que se encadenan en una serpiente de espuma.
El secreto
El grosor de la tela lo es todo. Si es muy gruesa, las burbujas no salen; si es muy fina, se rompe. Una media de nailon vieja es el punto perfecto: poros pequeños y uniformes que reparten el aire.
Por qué funciona
Cada hueco de la trama de la tela mojada sostiene una pequeña película de jabón. Al soplar, el aire atraviesa todos los poros a la vez y cada película se infla en una burbuja diminuta; como los poros están pegados, las burbujas nacen unidas y se apilan formando espuma. La tensión superficial mantiene cada celda cerrada, y donde tres películas se encuentran se forman las aristas que describe la geometría de Plateau.
El tamaño de las burbujas depende del tamaño del poro: malla fina, burbujas finas y espuma densa. Si el tensioactivo está bien diluido, la película es lo bastante elástica para no romperse al pasar el aire. Por eso importa tanto la dilución.
Error a evitar
No uses jabón sin diluir directamente sobre la tela: la concentración alta obstruye los poros y tendrás que soplar tan fuerte que te marearás. Diluye siempre la mezcla; el aire debe pasar sin esfuerzo.