Una burbuja de jabón es una película delgadísima de agua atrapada entre dos capas de tensoactivo, y el agua es lo primero que desaparece. Bajo sol directo, la radiación calienta esa película y acelera la evaporación del agua hacia el aire; al perder espesor, la película se vuelve mecánicamente frágil hasta que cede. La investigación sobre películas de jabón que se evaporan (Boulogne y Cantat, 2022) confirmó incluso el fenómeno inverso pero relacionado: al evaporarse, la propia película se enfría varios grados respecto al aire, justo porque el calor se está usando para vaporizar agua — cuanto más sol y más calor ambiental, más rápido corre ese proceso.
Evaporación, adelgazamiento y ruptura
Un estudio publicado en Langmuir sobre la influencia de la evaporación en la ruptura de películas de jabón muestra que, al adelgazarse por evaporación, se generan gradientes de concentración de tensoactivo en la superficie que producen flujos de Marangoni desestabilizadores — un mecanismo extra de ruptura que se suma al simple "se quedó sin agua". El sol también reseca el aire alrededor (baja la humedad relativa local), lo que empeora aún más el gradiente de evaporación.
Por eso conviene trabajar a la sombra, temprano o al atardecer, y por qué una fórmula con más polímero y buen tensoactivo aguanta mejor el sol: espesa la película y ralentiza el drenaje. En el simulador de KUANTIKA puedes bajar la humedad relativa que introduces para ver cómo el motor predice una nota más baja en burbujas resistentes bajo esas condiciones, y ajustar la mezcla en consecuencia.