El agua de lluvia es blanda por naturaleza (casi no lleva calcio ni magnesio) y no tiene el cloro ni la cloramina que añaden muchas redes de agua potable. Sobre el papel suena ideal: menos cal en el agua y ningún oxidante que pueda alterar el tensoactivo. En la práctica, sin embargo, la comunidad burbujológica lleva años debatiéndolo, y la Soap Bubble Wiki resume algo contraintuitivo: la mayoría de quienes lo han probado en serio encuentran que el agua de grifo rinde igual o mejor que el agua destilada, porque los detergentes modernos (como los tensoactivos aniónicos de los lavavajillas) se formulan pensando en agua con algo de mineral, no en agua pura.
¿Entonces conviene usarla?
Sí tiene sentido si tu agua de grifo es muy dura o viene con mucho cloro perceptible: ahí el agua de lluvia (filtrada, limpia, sin contaminantes de tejado) es una alternativa blanda razonable y gratuita, parecida en espíritu al agua destilada. Pero no la trates como una mejora garantizada: si tu agua de grifo ya es blanda-media, cambiarla por lluvia puede no notarse, o incluso rendir peor si el jabón que usas fue pensado para algo de dureza. La única forma de saberlo es probar tu propia agua: registra la tanda en el cuaderno y compárala con tu mezcla habitual en el simulador de KUANTIKA, que pondera la humedad y la dilución pero no puede "oler" el cloro de tu llave — eso solo lo verifica una prueba real.
Un matiz práctico: si decides usar agua de lluvia, recógela lejos de árboles y techos con moho, y déjala reposar o fíltrala; la limpieza del agua importa tanto como su dureza.