Introducir una pajita en una pompa y soplar para agrandarla es un clásico que se apoya en la misma física del contacto húmedo: la película de jabón revienta al tocar cualquier zona seca, pero acepta un objeto mojado con la propia solución como si fuera parte de la pared. La clave añadida es la presión: hay que soplar muy suave para no superar de golpe lo que la tensión superficial puede compensar.
Materiales
- Pajita de plástico o caña fina de unos 20 cm.
- Solución jabonosa para mojar la pajita.
- Una pompa grande posada sobre una superficie plana.
Paso a paso
1. Forma una pompa semiesférica grande sobre una superficie lisa y húmeda. 2. Moja la pajita por fuera de arriba abajo con la solución. 3. Introduce la pajita mojada despacio a través de la pared, sin empujar. 4. Con la punta dentro, sopla muy suave y de forma continua para inflar más la pompa. 5. Observa cómo crece manteniendo la pajita en el centro. 6. Retira la pajita deslizándola hacia afuera mientras soplas muy poco, para que el agujero se selle solo.
El secreto
El momento de meter la pajita es el más delicado: si la mojaste bien, la pared la acepta como si fuera parte de ella y no la rechaza. La película tiene capacidad de autorreparación: los tensioactivos migran hacia cualquier hueco y lo cierran, por eso el agujero se sella cuando sacas la pajita.
La física en corto
Al soplar aumentas el volumen de aire; la pompa crece y su pared se estira. Una película con buena elasticidad —gracias a un polímero; la glicerina, como mucho, frena un poco la evaporación— resiste ese estiramiento sin adelgazar demasiado en ningún punto. Si soplas de golpe, generas una sobrepresión local que la película no puede repartir a tiempo y se rompe.
Errores a evitar
No soples con fuerza desde el principio: el chorro presurizado rompe la pared interior antes de que la pompa tenga tiempo de expandirse. Sopla siempre despacio, continuo y desde el centro.