Soplar pompas con un embudo de cocina es el experimento que hace "clic" en la cabeza de cualquier principiante: descubre por sí solo que el tamaño del orificio de salida determina el tamaño de la burbuja. Un embudo es, en el fondo, un aro grande con un tubo por el que soplar. La boca ancha sostiene una película mucho mayor que la de una pajita, así que la pompa que nace es proporcionalmente más grande.
Para qué sirve
Para explorar de forma intuitiva la relación entre el aro y la burbuja, y para introducir la idea de la presión de Laplace: una burbuja más grande tiene una pared menos curvada y por tanto menos presión interna, por eso necesita un soplo mucho más suave que una pajita para inflarse sin reventar. Es una demostración física honesta con material de cocina: no hace falta nada especial para verla.
Materiales
- Un embudo de cocina pequeño, de 3 a 5 cm de boca.
- Mezcla básica en un cuenco.
- Una pajita, opcional, para comparar.
Paso a paso
Sumerge la boca ancha del embudo en la mezcla y sácalo cubierto de película. Lleva el tubo estrecho a tus labios como si fuera una pajita gigante. Sopla con mucha más suavidad que con una pajita normal: el área mayor necesita menos presión. Observa que las burbujas salen bastante más grandes. Compara el tiempo en el aire de una pompa de pajita y una de embudo hechas con el mismo soplo, y anota la diferencia. Si repites con embudos de distinta boca, verás que el patrón se mantiene.
El secreto
Deja que el niño descubra solo que a mayor aro, mayor burbuja: es uno de esos momentos "eureka" que no necesitan explicación de un monitor. Si quieres subir de nivel, prueba distintas bocas de embudo y anota los resultados en tu cuaderno de experimentos. Un soplo lento y constante da burbujas más grandes y estables que uno fuerte y corto.
Errores que evitar
No inclines el embudo al soplar o la mezcla resbalará por el tubo hacia tu boca antes de que puedas formar la burbuja. Mantén el embudo horizontal o ligeramente apuntando hacia afuera. Y no soples con fuerza de pajita: con esa boca, un soplo brusco solo revienta la película. Si el embudo tiene restos de grasa de cocina, lávalo bien, porque la grasa impide que la película aguante. Del mismo modo, cambia la mezcla del cuenco cuando se ensucie de polvo o pelusa: cualquier partícula flotante actúa como punto débil y perfora la película en cuanto la toca, así que unos minutos de limpieza rinden más burbujas que cualquier truco de soplado.