Una pompa que traza una espiral en el aire parece desafiar la física, y precisamente por eso funciona en escena. El truco está en darle rotación en el instante exacto del lanzamiento, usando un aro ovalado cuyo barrido asimétrico refuerza el remolino de aire que arrastrará a la pompa.
Para qué sirve y qué necesitas
Sirve para asombrar con un comportamiento aparentemente antinatural: la pompa vuela describiendo una hélice. Necesitas una mezcla de muy alta elasticidad (por ejemplo con PEO en torno a 0,3-0,5 g por litro y lavavajillas a unos 50-60 ml por litro), una varita de aro ovalado de 15 x 20 cm, un espacio sin corrientes laterales y un fondo oscuro para ver la trayectoria.
Cómo hacerlo, paso a paso
- Sumerge el aro ovalado y sostén la varita con el eje largo del óvalo en horizontal.
- Haz el barrido de formación y, al soltar, gira la muñeca 90° en sentido horario en el último centímetro del movimiento.
- Ese giro deja el aire cercano rotando en un pequeño remolino: la pompa, casi sin masa, es arrastrada por ese aire en movimiento y sale trazando la espiral.
- Lanza con un ángulo de 15-20° sobre la horizontal para la trayectoria más larga antes de que la gravedad la doble.
- Regula la velocidad del giro para controlar el radio: más rápido, espirales más cerradas.
- Encadena tres pompas helicoidales en la misma dirección para el número escénico.
La ciencia de por qué funciona
La pompa apenas tiene masa, así que su trayectoria la dicta el aire que la rodea. Una burbuja libre recupera la forma esférica casi al instante, de modo que el giro no queda «guardado» en la película de jabón: lo que hace el gesto de muñeca es dejar tras de sí un pequeño remolino de aire que viaja con la pompa y la empuja lateralmente mientras avanza, dibujando la hélice. El barrido asimétrico del aro ovalado refuerza ese remolino. La mezcla debe ser muy elástica porque el barrido y el giro someten la membrana a un fuerte estiramiento: sin viscoelasticidad superficial, la película se desgarra en el momento de soltar. Por eso se usa un polímero de cadena larga como el PEO, que aporta viscosidad extensional y permite que la película resista el gesto brusco.
El secreto de escenario: no gires todo el brazo, solo la muñeca en el milisegundo de separación, como girar una llave. Con todo el brazo la pompa se desgarra; con la muñeca justa, sale perfecta. Y evita los aros circulares perfectamente simétricos: su barrido descarga el aire de forma pareja, el remolino sale débil y la trayectoria apenas se curva.