Los colores que ondulan en una pompa son interferencia de película delgada: la luz que rebota en la cara externa de la película interfiere con la que rebota en la cara interna. Según el grosor, ciertos colores se refuerzan y otros se cancelan. Por eso el color es un termómetro visual del grosor, y aprender a leerlo te dice cuánto le queda a la pompa antes de reventar.
Materiales
- Aro de cualquier tamaño.
- Solución jabonosa básica.
- Luz natural lateral (una ventana) o un foco blanco detrás del observador.
Paso a paso
1. Sopla una pompa grande y sostenla quieta frente a una fuente de luz lateral. 2. Observa los colores: amarillo y magenta indican película gruesa y resistente. 3. Con el tiempo, el agua drena hacia abajo por gravedad y los colores migran hacia el azul y luego al gris plateado. 4. El gris plateado o el blanco apagado indica que la película ronda ya la décima de micra (~100 nanómetros); las manchas oscuras que aparecen después (la llamada pared negra, de apenas decenas de nanómetros) avisan de que va a romperse. 5. Practica el gesto de cerrar o soltar la pompa justo al ver el primer gris, para anticiparte a la rotura. 6. Repite en distintas condiciones de luz para entrenar el ojo.
El secreto
Cuando el público ve el arcoíris moviéndose en la pompa, ya está hechizado: nunca tengas prisa por soltarla mientras los colores sean vivos. Los colores brillantes significan que aún hay agua suficiente en la pared; el gris avisa de que el drenaje y la evaporación han vaciado casi toda la película.
La física en corto
El drenaje hace que la parte de arriba de la pompa se adelgace primero: por eso el gris aparece antes en la corona. Los polímeros ralentizan ese drenaje, así que mantienen los colores vivos durante más tiempo; la glicerina, pese a su fama, aporta un efecto menor.
Errores a evitar
No hagas este ejercicio bajo luz fluorescente cenital: aplana los colores de interferencia y no se aprecia el degradado. Necesitas luz direccional lateral y un fondo oscuro detrás para que el contraste destaque.