La "pompa sobre agua" es uno de esos experimentos que parecen magia y son física pura. Sopla una burbuja sobre agua del grifo y estalla al instante. Sopla la misma burbuja sobre agua con un chorrito de jabón y se queda flotando, deslizándose por la superficie. La diferencia está en la película de jabón que recubre el agua.
Por qué flota (y no revienta)
Una burbuja de jabón es una fina lámina de agua atrapada entre dos capas de moléculas de tensioactivo. Cuando esa burbuja cae sobre agua limpia, su pared exterior toca una superficie sin protección: la tensión superficial alta del agua pura tira de las moléculas de jabón y desgarra la membrana. Reventón inmediato.
Si en cambio el agua del cuenco lleva jabón disuelto, su superficie también forma una monocapa de tensioactivo. Ahora, cuando la burbuja aterriza, dos superficies jabonosas se encuentran. Estas no se fusionan de golpe: entre ambas queda una finísima capa de agua que actúa de amortiguador, y la película de la burbuja y la del agua se "reconocen" como iguales. Es el mismo principio por el que puedes hacer una burbuja dentro de otra burbuja con la varita mojada.
Materiales
- Un cuenco amplio con agua.
- Una pajita.
- Mezcla básica de burbujas (ver mezcla base).
- Opcional: un pulverizador con mezcla para humedecer la superficie.
Paso a paso
1. Llena el cuenco con agua y añade un chorrito de mezcla jabonosa. Remueve muy suavemente: solo quieres una fina capa jabonosa en la superficie, no espuma. 2. Sopla una burbuja mediana con la pajita directamente sobre el agua. 3. Deja que caiga: si la superficie está bien preparada, quedará flotando sin reventar. 4. Sopla suavemente desde un lado para desplazarla por la superficie. 5. Observa cómo se deforma en la base, donde toca el agua: ahí la burbuja y el agua comparten pared.
El secreto
El error clásico es soplar la burbuja desde muy arriba. Si cae con demasiada velocidad, el impacto la revienta aunque la superficie esté perfecta. Sopla cerca del agua y deja que aterrice suave. Y no olvides el jabón en el cuenco: sobre agua pura no hay experimento que valga, porque falta la segunda piel jabonosa.
La ciencia detrás
Este fenómeno ilustra por qué la limpieza de las superficies importa tanto en el mundo de las burbujas. La coalescencia (que dos burbujas se fundan en una) depende de que el film de agua entre ellas drene lo suficiente. Cuando ese drenaje es lento porque los tensioactivos estabilizan la interfase, las membranas conviven en vez de destruirse. Es el mismo mecanismo, a mayor escala, que mantiene una espuma en pie.