No te salen burbujas gigantes casi siempre por una de tres causas: poco polímero, poco tensoactivo o humedad relativa baja. Sin suficiente polímero (goma guar, PEO o J-Lube) la película no tiene la viscosidad extensional para estirarse sin romperse al soplar o levantar la varita; con guar, la dosis típica ronda 1-2 g/L, y muchas recetas caseras se quedan cortas.
El segundo sospechoso es el tensoactivo: si usas un lavavajillas diluido o de baja concentración de aniónicos, la película no aguanta la tensión de estirarse en un aro grande por más polímero que le eches — nuestro motor incluso aplica una "compuerta" que anula el resto de la fórmula si el jabón es insuficiente, precisamente porque lo vemos fallar así en la práctica. El tercer factor, menos evitable, es la humedad relativa: por debajo de 30-40% la película se seca y revienta antes de que puedas hacerla grande, mientras que arriba de 70% las condiciones son casi ideales.
Para diagnosticar tu caso concreto (cuánto jabón, cuánto polímero y con qué humedad estás trabajando), prueba tu mezcla en el simulador de KUANTIKA: te dice si el problema es dosis o clima antes de que gastes otra tanda.