Si la burbuja no llega a formarse, el problema casi nunca es la varita: es que la película de jabón se rompe en el instante de separarse del aro porque la tensión superficial sigue demasiado alta. Con poco tensoactivo el agua no baja lo suficiente su tensión, así que la película no logra estirarse: se rasga apenas se despega, antes de que el aire alcance a inflarla.
Las causas típicas son concentración insuficiente de jabón, agua de grifo dura (los minerales interfieren con el tensoactivo) y una mezcla recién hecha que no tuvo tiempo de hidratar bien el polímero: sin ese reposo, la elasticidad de la película es mínima y se rompe al mínimo estiramiento. También ayuda revisar que el aro esté bien empapado por completo, sin zonas secas que rompan la película desde el borde.
La solución es subir un poco la proporción de jabón, usar agua destilada si la de tu zona es dura, y dejar reposar la mezcla al menos unas horas antes de usarla. Puedes probar distintas proporciones sin desperdiciar producto en el simulador de KUANTIKA antes de mezclar en la vida real.