Sí, el líquido de burbujas es seguro para los niños en la inmensa mayoría de los casos, siempre que la mezcla esté hecha con un tensoactivo suave (jabón lavaplatos de manos, nunca detergente para lavavajillas de máquina ni de ropa, que son mucho más agresivos) y diluido en agua como manda cualquier receta casera. Según el Poison Control estadounidense, tragar un poco de líquido de burbujas suele causar solo malestar estomacal leve, náuseas o irritación de garganta, y si salpica en los ojos produce ardor y lagrimeo pasajeros que mejoran al enjuagar con agua. No es un producto pensado para ingerirse ni para los ojos, pero su nivel de riesgo es bajo comparado con otros productos de limpieza del hogar.
La parte que sí importa cuidar es la concentración y el tipo de jabón: una mezcla casera bien diluida (la proporción típica de agua-jabón que usa cualquier receta de burbujas) es mucho más suave que el jabón puro sin diluir. Ingredientes como la glicerina o la goma guar no añaden riesgo relevante; son espesantes de uso alimentario o cosmético. Aun así, la supervisión de un adulto sigue siendo la mejor medida: evitar que los niños beban la mezcla o la lancen cerca de la cara, y enjuagar con agua si hay contacto con los ojos.
Si quieres afinar tu receta casera para que sea suave y a la vez rinda burbujas grandes o resistentes, puedes probar proporciones distintas en el simulador de KUANTIKA antes de mezclar nada en casa.