Los grumos de goma guar aparecen porque cada partícula de polvo absorbe agua tan rápido en su superficie que forma una capa de gel que atrapa polvo seco en el centro, sellándolo del resto del líquido. Una vez que el grumo se forma, es casi imposible deshacerlo agitando después: hay que evitarlo desde el principio o filtrarlo.
Si ya tienes grumos en la mezcla, la solución rápida es colarla con un colador fino o una malla de tela antes de usarla; perderás algo de polímero, pero el líquido que pasa queda limpio. Para la próxima tanda, la técnica que de verdad evita el problema es el slurry: mezcla la goma guar en polvo con una pequeña cantidad de alcohol isopropílico (o glicerina) ANTES de tocar el agua. El alcohol dispersa cada partícula por separado sin hidratarla, así que cuando luego viertes esa pasta en el agua, cada grano se disuelve limpio y por su cuenta, sin pegarse a sus vecinos. Otra opción sin alcohol es espolvorear el polvo muy despacio, en forma de lluvia, sobre agua en movimiento rápido (con batidora o cuchara agitando fuerte), nunca al revés.
Después de mezclar bien, deja reposar la mezcla al menos unas horas: eso termina de hidratar el polímero (ver hidratación de polímeros) y sube la viscosidad extensional real que necesitas para burbujas grandes. Puedes probar la técnica del slurry y ver el resultado en el simulador de KUANTIKA, ajustando la cantidad de polímero hasta encontrar tu punto óptimo.