Sueltas una pompa dentro de un recipiente y, en vez de caer al fondo, se detiene a media altura y flota como suspendida por hilos invisibles. El efecto es hipnótico y la explicación, pura densidad: hay un gas más pesado que el aire llenando el fondo del recipiente, y la pompa flota sobre él como un barquito sobre el agua.
Qué necesitas
- Un recipiente hondo (cubo o acuario pequeño).
- Hielo seco, o vinagre + bicarbonato para generar CO₂.
- Una solución de burbujas estándar.
- Una pajita.
Paso a paso
Llena el fondo del recipiente con CO₂: si usas el método químico, echa una cucharada de vinagre y otra de bicarbonato y espera unos 30 segundos. Comprueba que hay CO₂ acercando una vela encendida al borde: se apaga sin humo. Sopla pompas con la pajita y déjalas caer con suavidad sobre la "capa invisible". Verás cómo se detienen y flotan entre 10 y 30 segundos. Con hielo seco la capa de CO₂ es más pura y dura más.
Por qué funciona
Una pompa llena de aire pesa poquísimo, pero pesa: por eso normalmente cae. El truco está en el gas de debajo. El dióxido de carbono tiene mayor densidad que el aire, así que se acumula en el fondo del recipiente formando una capa estable. Cuando la pompa llega a esa frontera, el empuje del gas denso equilibra su peso —el mismo principio de flotación de Arquímedes que hace flotar un corcho— y la pompa se queda posada sobre una superficie que no ves. Como la película es tan ligera, basta esa pequeña diferencia de densidad para sostenerla.
El secreto del oficio
En espectáculos para público grande, una cubeta enorme llena de CO₂ de hielo seco permite bajar pompas con una cuerda fina hasta la capa: la imagen de la pompa suspendida en el vacío deja a todo el mundo boquiabierto. Cuanto más pura y profunda la capa, más largo el efecto.
El error a evitar (seguridad)
No hagas este experimento en espacios sin ventilación ni con grandes cantidades de CO₂: en concentración alta desplaza el oxígeno y puede causar mareo. Ventana abierta siempre. Y si usas hielo seco, nunca lo toques con las manos desnudas: está a unos -78 °C y quema la piel. Guantes y ventilación no son opcionales.