Las ranas que construyen castillos de espuma
En la temporada de lluvias del África subsahariana, cuando los árboles que bordean las charcas se llenan de actividad nocturna, ocurre algo que no parece propio de un anfibio: un grupo de ranas construye una estructura. No cavan, no tejen, no apilan. Baten. Y de ese batido surge un nido.
Una espuma que no es espuma cualquiera
Las ranas de nido de espuma llevan existiendo como estrategia reproductiva al menos 60 millones de años, y han evolucionado de forma independiente en al menos seis familias distintas de anfibios, desde *Chiromantis xerampelina* en África hasta *Leptodactylus vastus* en Sudamérica y *Rhacophorus* en el sureste asiático. La convergencia evolutiva es una señal clara: la solución funciona extraordinariamente bien.
El nido se construye así:
- La hembra secreta una solución acuosa de proteínas por la cloaca durante el amplexo.
- Los machos presentes —a veces hasta una docena en las especies más poliandrosas— agitan la mezcla con sus patas traseras mientras depositan esperma.
- El batido incorpora aire en la solución proteínica, estabilizando las burbujas gracias a las propiedades surfactantes de las proteínas.
- El resultado es un nido blanco y firme, ubicado en una rama sobre el agua o directamente en el suelo húmedo.
Ranaspuminas: proteínas de ingeniería
La composición química del nido no es trivial. Investigadores del Institute of Complex Systems de Barcelona y de la Universidad de Bath identificaron la familia de proteínas responsable de la estabilidad de la espuma en *Leptodactylus vastus* y las denominaron ranaspuminas. Un artículo en el *Journal of Experimental Biology* (2008) describió cómo estas proteínas poseen actividad surfactante, actividad de cistatin y actividad de lectina simultáneamente.
La composición general del nido es de un 65–85 % de proteínas y un 15–35 % de azúcares. Esta combinación cumple varias funciones a la vez:
- Protección contra la desecación: las burbujas crean un microambiente húmedo que aísla los embriones del calor exterior.
- Protección antimicrobiana: las proteínas del nido inhiben el crecimiento de hongos y bacterias.
- Reserva nutricional: los embriones pueden absorber parte de los componentes del nido antes de que los renacuajos caigan al agua.
- Protección física: la espuma amortigua golpes y oculta parcialmente los huevos de depredadores.
Poliandia extrema
*Chiromantis xerampelina* ostenta un récord inusual en vertebrados: es considerada la especie más poliándrica de su clase. Una hembra puede ser fecundada simultáneamente por una docena de machos que compiten para añadir su esperma al nido mientras todas las patas traseras disponibles baten la espuma colectivamente. El resultado genético es un nido con múltiples padres, lo que aumenta la diversidad genética de la puesta.
Cómo observarlo
En el trópico, los nidos de espuma aparecen en los bordes de charcas, canales de irrigación y ríos de corriente lenta al inicio de la estación lluviosa. Son inconfundibles: masas blancas de entre 5 y 30 centímetros, con textura similar a la clara de huevo montada, colgando de ramas o flotando sobre vegetación acuática. Si encuentras uno, no lo toques: los renacuajos que se forman en su interior caen al agua cuando las primeras lluvias intensas deshacen la estructura exterior. La espuma hace el resto.