C. V. Boys y su clásico «Soap Bubbles» de 1890
El 30 de diciembre de 1889, en el teatro de la London Institution, un físico de 34 años se plantó ante un público de niños con una palangana de agua jabonosa y prometió explicarles la fuerza que moldea el universo usando solo burbujas. Su nombre era Charles Vernon Boys, y lo que hizo aquellas tres tardes —30 de diciembre de 1889, 1 y 3 de enero de 1890— cambiaría para siempre la divulgación científica.
Quién era C. V. Boys
Sir Charles Vernon Boys (1855-1944) fue uno de los experimentadores más ingeniosos de la física victoriana. Es conocido sobre todo por su balanza de torsión de cuarzo para medir la constante gravitacional de Newton, pero también inventó el calorimetro de tiro y desarrolló técnicas fotográficas para capturar proyectiles en vuelo. Tenía un talento excepcional para construir aparatos delicadísimos con materiales mínimos, y ese mismo instinto artesanal tiñe cada página de su libro sobre burbujas.
Tres conferencias, un libro eterno
Las conferencias de la London Institution estaban dirigidas explícitamente a una «audiencia juvenil», según reza el subtítulo original. Boys no simplificó la ciencia: la presentó íntegra, con experimentos en directo, partiendo de lo que cualquier niño había visto. La tensión superficial, la presión interna de una burbuja, la geometría mínima de las películas de jabón —siempre la superficie más pequeña posible—, los colores de interferencia que producen su iridiscencia: todo desfilaba ante los asistentes con demostraciones reales.
El libro publicado en 1890 recoge fielmente esas conferencias. Entre sus experimentos más memorables:
- Mostrar cómo una corriente de líquido se fragmenta en gotas esféricas al vibrar con un diapasón, imagen que ilustra la portada de la primera edición.
- Demostrar que una película de jabón tensa automáticamente hasta adoptar la forma de mínima superficie, principio que los matemáticos llaman «superficie mínima de Plateau».
- Inflar burbujas dentro de burbujas y medir cómo la presión aumenta al disminuir el radio, lo que hoy conocemos como ecuación de Young-Laplace.
Por qué sigue importando
El libro de Boys está disponible de forma íntegra y gratuita en Project Gutenberg y en el Internet Archive. Esto no es una curiosidad bibliográfica: físicos, matemáticos e ingenieros de materiales han vuelto a él generación tras generación porque las preguntas que plantea —¿por qué la burbuja es esférica?, ¿qué geometría adoptan las películas cuando se unen?— siguen siendo activas en la investigación moderna. La física de las espumas, los materiales blandos y los fluidos complejos beben directamente de esas ideas.
La editorial Dover lo reeditó en el siglo XX como volumen de referencia, y hoy puede comprarse en decenas de ediciones. No está mal para unas charlas pensadas para entretener a niños durante las fiestas de Navidad.
Cómo leerlo hoy
Si quieres empezar por el principio, descarga el texto en Gutenberg y ten a mano una palangana, detergente y una pajita. Boys diseñó sus experimentos para que cualquiera los replicara en casa. Cuando veas que la película de jabón siempre elige la geometría más económica, estarás viendo el mismo fenómeno que maravilló a aquellos niños victorianos. Y que sigue maravillando a los físicos de hoy.