El vinagre (ácido acético diluido) aparece en recetas caseras como "secreto" para mejorar las burbujas. Lo que hace en realidad es cambiar el pH de la mezcla, y ese efecto es un arma de doble filo que conviene entender.
Qué hace de verdad
Al ser ácido, el vinagre baja el pH. Muchos tensioactivos de lavavajillas funcionan mejor en un rango ligeramente alcalino a neutro, así que acidificar demasiado puede reducir su eficacia y hacer la película más frágil. No es un espesante ni un tensioactivo: no aporta nada de viscoelasticidad ni de estructura.
El único caso en que puede ayudar
Si tu agua del grifo es muy alcalina, un ácido puede servir para acercar el pH a la zona neutra en la que la mezcla suele comportarse mejor. Pero ojo: el ácido acético apenas atrapa el calcio y el magnesio del agua dura (no es un buen quelante). Para ese problema existen herramientas mucho más limpias y controlables: el ácido cítrico (que además de ajustar el pH sí quela los iones) o el EDTA. El vinagre es un martillo donde hacen falta pinzas.
Si aun así quieres probar
- Usa cantidades ínfimas: unas gotas por litro, no cucharadas. El objetivo es afinar, no acidificar.
- Es mejor agua destilada + tensioactivo bueno que agua dura + vinagre.
- El olor del vinagre persiste en la mezcla, algo poco agradable en sesiones largas.
- Mide con un medidor de pH casero si de verdad quieres controlar el efecto.
La conclusión honesta: el vinagre no mejora una buena mezcla y con facilidad la empeora. Si tu problema es el agua, resuélvelo en origen con agua destilada o un quelante; si tu problema es la duración, súbela con polímero. El vinagre pertenece a la cocina, no al aro de burbujas, salvo experimentos muy controlados.