Es un error común de despensa: coger el bote de "polvo para hornear" pensando que es lo mismo que el bicarbonato de sodio. No lo es. El bicarbonato de sodio (baking soda) es un compuesto puro, NaHCO₃, ligeramente alcalino (pH cercano a 9). El polvo de hornear (baking powder), en cambio, es una mezcla comercial de bicarbonato de sodio + un ácido en polvo (normalmente cremor tártaro o fosfato) + un almidón de relleno (maíz, arroz o trigo) que evita que reaccionen antes de tiempo en el bote.
Por qué esto importa para tu mezcla
En una mezcla de burbujas quieres subir el pH hacia el rango ligeramente básico donde el tensioactivo forma una monocapa más ordenada y la película dura más. El bicarbonato puro hace justo eso, en dosis pequeñas y controladas. El polvo de hornear no: al disolverse, su ácido interno reacciona con el propio bicarbonato que contiene y libera CO₂ (burbujas de gas, no burbujas de jabón), además de dejar el almidón de relleno flotando como sedimento que puede tapar el film o dejarlo turbio. El resultado casi siempre es una mezcla con espuma parásita y menos estable, no más.
La recomendación práctica es simple: usa siempre bicarbonato de sodio puro (revisa la etiqueta, debe decir solo "sodium bicarbonate" o "bicarbonato de sodio"), nunca el polvo de hornear multiuso de repostería. Si quieres ver el efecto real de subir o bajar el pH sobre la nota final de tu fórmula, pruébalo en el simulador de KUANTIKA antes de gastar ingredientes en la cocina.